por Zedekiel


En mis ratos de ocio, cuando los suelo tener, salgo a pasear, caminar y a beber un rico café en una pequeña confitería cerca de mi domicilio, y da la casualidad, pero no tanta, sino que, ya es un hecho “causal”, de ver una señora que, en sus charlas con la dueña del lugar, el único adverbio de modo que parece conocer y tener en su “vasto vocabulario, es que todo es “obvio”. Aparentemente es una persona culta y de buen pasar dado que, siempre está leyendo libros y /o alguna noticia de relevante importancia en el diario. Lo más agradable es que no lee libros impresos en papel si no en su moderna tablet, o sea, lee libros electrónicos o digitales.
“¿Cómo ve usted a los instrumentistas, y más específicamente, a los solistas, de hoy en día, Sr. Mozart?"
¡Tremendo título para esta nota de reflexión!...
Kali Yuga, conocida también como la Edad de Hierro, es la que actualmente experimenta la humanidad. Comenzó hace aproximadamente 41.100 años y tendrá estimativamente una duración de 422.000 años. Está en correspondencia con el elemento Tierra y con la estación del invierno. La conexión con la unidad divina se ha ocultado bajo la tierra, y sobre la superficie sólo reina la ignorancia, la violencia y la más baja de las idolatrías. Actualmente la civilización humana está pasando por un período donde la ambición y el egoísmo han tomado las riendas del poder político en las distintas regiones del planeta. Estos gobiernos tienen la misión de controlar y esclavizar a toda la población por todos los medios posibles. El objetivo final de este plan es dejar a la mayor parte de la humanidad en un estado de nulidad consciente con el fin de absorberles gradualmente su energía vital. Quienes detentan el poder real de toda esta maquinación no son los gobernantes, sino entidades telúricas de carácter metafísico. Las leyes actuales, la normas sociales y todas aquellas reglamentaciones que promulgan los jerarcas, atentan contra la vida y alientan la muerte. En la actualidad nuestra cultura está inmersa en la materialidad más burda, y la mayoría de las personas sólo ansía disfrutar del poder ilusorio que otorgan las riquezas. Los antiguos mitos se refieren a Kali Yuga como la edad oscura donde todos los valores serán trastocados y lo que era bueno será tomado por malo, siendo la maldad tomada como una virtud. Ésta es la época de los 'amos y los esclavos'. Los amos buscan sojuzgar a sus súbditos, y estos ansían tomar el poder para hacer lo mismo con aquellos. Y ambos bandos son capaces de cualquier cosa con tal de lograr su objetivo. Lo que éstos ignoran es que la libertad no está en el lugar del amo, porque éste depende del esclavo para mantener el lujo de su existencia. La verdadera libertad está en vivir sin someter, ni ser sometido por nadie. Pero la sociedad se ha extraviado en esta vorágine de sojuzgamiento por lo cual, para quien busque la liberación espiritual en esta era, la única ley válida será 'realizar la propia voluntad' dejándose guiar por el silencio interior, que es donde reside la verdadera conexión con la realidad divina. Seguir las leyes sociales es una trampa, porque a través de una engañosa retórica lo único que éstas persiguen es la esclavitud de todos. Pero aún subsiste en nuestros días -aunque no está a la vista de todos- la antigua cadena de transmisión oral que ha conservado intacto el tesoro de la sabiduría trascendente. Quienes busquen formar parte de esta milenaria cadena de luz, deberán desandar los caminos trazados por la masa social y hollar nuevos senderos, porque sólo tomando contacto con esta vía inadvertida les será posible encontrarse a sí mismos y descubrir su misión en esta tierra.
Para concluir con esta serie de notas referidas a esta conferencia, no podemos dejar de lado a este pequeño “Potencial” que, la “astronomía moderna”, hace algunos años atrás decidió en forma “casi” unánime, “degradar, de Planeta a Planetoide, excluyéndolo del sistema solar”, dado su masa física y tamaño.
Últimamente vengo observando en todos los ámbitos el buen y mal uso, sobre todo esto último, del adjetivo “conspiración, conspirador o conspiradores”.


Muchas veces, cientos, montones, miles de veces, a lo largo de mi vida he oído la frase, que lleva por título esta nota; a lo cual invito a todo aquél que la lea a una profunda reflexión.
El aura es la luz que irradia el alma. La tonalidad cromática que puede llegar a captar la visión sutil varía de persona a persona, pues los colores cambian según el nivel consciente de cada uno. No todos tenemos las mismas tonalidades, pues cada cual irradia cosas diferentes. Pero en general, las personas que están en paz consigo mismas y viven de acuerdo a sus ideales, irradian colores claros y luminosos. En cambio, aquellos que no están en paz consigo mismos y que en su cotidianeidad son arrastrados por demonios sombríos, se ven como cáscaras grises opacas y sin brillo. Y existen también los innumerables matices intermedios entre estos dos polos opuestos. Dentro del código de colores primarios, el nivel consciente más bajo se corresponde con un marrón rojizo semejante a la tierra, y el nivel más alto a un violeta brillante semejante a un cielo diáfano.
La rueda del Samsara gira incesantemente.
Difícilmente en “astrología espiritual” haya una interpretación que no deje de ser difícil o bien pueda ser fácil; rotundamente no existe; lo que sí puede ser factible es que, el astrólogo que la interprete, la desarrolle un poco más llevadera, ¿no es cierto?...