por Zedekiel


¡Ah, mamita!... ¡qué nota la de este mes!... 
¿Sobre qué o cuáles cuestiones podemos reflexionar respecto del título de esta nota?
Mi madre prometió regalarme la Luna, por eso fuimos al río. Cuando llegamos estaba allí, en lo alto. "Si la dibujas será tuya", dijo mi madre. Entonces tomé una rama y comencé a dibujarla en la tierra. Estaba muy contento, pronto la Luna estaría en mis manos. Quizás bajaría y se metería en mi pecho o simplemente me acompañaría como una buena amiga. Mis expectativas crecían. Quería dibujarla hasta en sus más mínimos detalles. Hasta que de pronto aparecieron unos hombres montados en caballos. Llevaban trajes de metal y lanzas. Formaron un círculo y dijeron que no se podía hacer más fuego al lado del río, que el Rey lo había decretado así, y que a partir de ahora las cosas serían como ellos dijeran.
En medio del desierto aparece un oasis. El caminante, casi al borde de la muerte lo descubre y se dirige a él en busca de alimento y agua. Es imposible que exista un lugar así en medio de aquel insondable páramo de arenas infinitas. Sin embargo allí está el palacio del rey, quien lo recibe y muy amablemente lo alimenta y le da de beber. Se puede quedar todo el tiempo que quiera y si desea marcharse, tiene preparada una tropilla de animales para que lo conduzca al poblado más cercano. Así son las cosas en este nuevo mundo, piensa el viajero, un día se está al borde de la muerte, y al día siguiente la vida se desborda.
Antes de proseguir con la nota de este mes, daré una última vuelta de rosca referido al tema de las “Aspectaciones Desarmónicas o Negativas”. En sí mismo me refiero a la graficación de la “Oposición”. De acuerdo a mi experiencia, hasta ahora, la misma se grafica en línea de guiones de color rojo; pero dado que es una aspectación que no es del todo negativa, con tendencia hacia lo positivo o armónico, debería de ahora en más ser una “línea recta de color rojo”. ¿Por qué? Porque la misma se basa no en la desarmonía o conflicto entre dos “potenciales”, sino, en cómo equilibrar dichas energías potenciales, dándole un uso adecuado a un determinado fin.