por Zedekiel


Muchas veces a lo largo de la vida hemos creído y confiado, en quienes nos rodean, pensando que eran quienes demostraban ser y no lo que realmente son.
Es algo que surge.

Estimados amigos y lectores. En esta oportunidad me veo en el deber de escribir algo alusivo al festejo por el “Día de la Madre” que, se celebra cada 3er domingo de octubre. En dicha ocasión siempre se escribe y se emiten por diferentes medios, las palabras más hermosas y las cosas más lindas para halagar a nuestras madres. A decir verdad podemos hablar horas y llenar páginas a “Ella”, tan sólo por un “Domingo” al año, tratándose de un día tan especial, de índole comercial.
Estamos en el mar. Hay un clima de escepticismo en la nave. La tripulación se formula problemas existenciales. Comen manzanas y miran al espacio. Una gran tormenta azota las aguas del océano. Relámpagos gigantescos iluminan la noche, y los truenos se oyen sordos tras las paredes de la nave madre. Alguien baja de la escalera y trae noticias:
El viajero ha tomado un camino oscuro dentro del gran castillo, es un largo pasillo con un punto de luz al final. Lleva en su mano la llave de plata, que abre el portal de la Luna. Sus pasos retumban en la soledad y tiene tiempo para pensar y escuchar sus pasos.