por Zedekiel



“Cuénteme sobre sus hijos, Sr. Mozart.”
Dentro de cada uno de nosotros existe una chispa divina manifestándose en los abismos del ser. Este resplandor interior es nuestro espíritu y es gracias a éste que podemos entrar en una conexión directa con la Unidad. Cada ser humano es en su intimidad una estrella, cada estrella un espíritu desnudo.
El punto más oscuro de la noche, coincide con el momento donde la luz vuelve a nacer. La oscuridad es el símbolo de la ignorancia y la luz, en su doble manifestación de claridad y calor, el símbolo de la verdad y el amor.
En la nota anterior nos referimos al tránsito de los potenciales Júpiter y Saturno como los dos principales que definen, en el aquí ahora, los eventos a producirse, según las decisiones que tomen los seres en cuestión; de acuerdo a sus respectivas cartas natales; las cuales posibilitan un sentido evolutivo.